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  • Foto del escritorPs. Mariana Castillo

¿Qué son las crisis de pánico?

Si bien sentir ansiedad es algo normal y que a todos nos puede ocurrir frente a situaciones cotidianas o eventos específicos en nuestras vidas (por ejemplo, rendir exámenes, tener una entrega en la escuela, universidad o trabajo, frente a un evento como una operación, etc.), cuando esta emoción y las preocupaciones comienzan a hacerse muy frecuentes e incontrolables, podemos estar enfrentando síntomas que vayan más allá de signos normales.


Pero, ¿qué son las crisis de pánico o crisis de ansiedad?


Las crisis de pánico con frecuencia se dan en el contexto de otro trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad serían trastornos de salud mental que tiene como síntoma principal un sentimiento de ansiedad, generando una preocupación y temor en la persona que lo sufre que se mantendría por al menos 1 mes, generando dificultades para desenvolverse adecuadamente en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, como puede ser en el trabajo, con la familia o amigos, causando un gran malestar general en quién lo padece.


Las crisis de pánico o de ansiedad serían episodios aislados de miedo y angustia intensos, donde se presenta una serie de síntomas tanto físicos como psicológicos. Los síntomas físicos incluyen: palpitaciones o elevación de la frecuencia cardíaca (“taquicardia”), temblores, sudoración, sensación de “falta de aire”, opreción en el pecho, e incluso nauseas o mareos. Dentro de los síntomas “psicológicos” se observa una intensa sensación de miedo, que puede ser miedo a morir o miedo a “volverse loco”, despersonalización (sensación de estar fuera de un mismo) o desrealización (sensación de irrealidad)[1]. Debido a la expresión física de estos episodios, mucha gente suele confundirlos con condiciones cardiacas o médicas, acudiendo en primer lugar a Urgencias o al SAPU.


Estas condiciones se viven con mucho malestar, generando en algunos casos una gran invalidez en las personas que la padecen e interfiriendo con que puedan desarrollar una vida normal y tranquila. Se ha observado además que estas condiciones se presentan paralelamente con otras condiciones de salud mental, sobre todo cuando no son adeuadamente tratadas. Por ejemplo, existiría una alta comorbilidad de estos trastornos con síntomas depresivos, debido a que una condición de este tipo mantenida en el tiempo podría generar una baja anímica importante, pudiendo incluso llevar a cursar un episodio depresivo.


¿Por qué ocurren las crisis de pánico?


Es difícil dar una generalidad respecto a la causa de éstos, más allá de la sensación de miedo intenso, sumado a la hiperfocalización o atención sobre los síntomas físicos asociados. La causa que dió origen a las crisis de pánico en principio depende de la vida particular de la persona que la vive, siendo necesario revisar el caso a caso para identificar y trabajar aquello que podría estar asociado al inicio de las crisis.


Otra dificultad para identificar la causa de éstos es que las causas de origen del malestar no necesariamente son las mismas a las causas que lo mantienen. Esto quiere decir que si bien puede haber alguna situación vital que nos hable del inicio de las crisis de pánico, las crisis siguientes pueden estar asociadas a situaciones inespecíficas. Por ejemplo, podemos tener una crisis de pánico ya sea frente a un conflicto interpersonal que no supimos resolver, u otro asociado a una situación que hizo que el foco sobre mis señales corporales aumentara (estar en un lugar oscuro donde me sentí apretado o sin control sobre la posibilidad de moverme, o realizar una actividad física que aumentó mi ritmo cardiaco).


¿Cómo manejar la ansiedad? 


Si sufres crisis de pánico, es importante comenzar a identificar algunas causas asociadas a su aparición. Esto debido a que lo que mantiene que el síntoma siempre sea el mismo es la sensación de falta de control sobre éste, así como que "me pasa en cualquier momento" o "no se asocia a nada, sólo viene". El auto-conocimiento es un factor protector frente a los síntomas, por lo que identificar situaciones y estímulos asociados puede ayudarte a generar estrategias personales para enfrentar las crisis. 


Es importante identificar además a quiénes puedes pedir ayuda. El sentirse solo o aislado frente a un malestar intenso puede amplificar la sensación de miedo, por lo que tener claro quiénes son las personas con las que puedes contar es fundamental.


De estar sufriendo una crisis, existen distintas acciones que se pueden tomar para enfrentarlas de mejor manera:

  • Intenta sacar el foco de atención de tus señales corporales, ya que la hiperfocalización sobre éstas generan mayor miedo y sensación de descontrol en las personas que la sufren. Esto puedes hacerlo tocando objetos cercanos o utilizándo técnicas como la "Técnica 5-4-3-2-1": Encuentra 5 cosas que puedas ver; 4 cosas que puedas tocar; 3 sonidos que escuches; 2 cosas que puedas oler; 1 cosa que puedas saborear. 

  • Trabaja en tu respiración. Intenta de mantener un ritmo regular y calmado al respirar. Esto puedes hacerlo siguiendo una frecuencia respiratoria que te sea cómoda mantener. Por ejemplo: inhala en 3 - retén el aire en 2 - exhala lentamente en 6 tiempos por la boca.

  • Pide ayuda. Si puedes intenta de pedir ayuda, ya que la sensación de soledad puede amplificar los sentimientos de miedo y pérdida de control.


Si bien estas estrategias pueden serte de utilidad, siempre es fundamental consultar con un profesional que te pueda ayudar con lo que estás pasando, y así prevenir que la condición se vuelva crónica.


¿Cuándo consultar?


  • Si has sentido alguno de los síntomas mencionados y sientes que la ansiedad ya están generando que no puedas vivir tu vida de forma tranquila.

  • La ansiedad o miedo a la crisis ha provocado un cambio en tu rutina, ánimo, o ganas de hacer las cosas que quieres o tienes que hacer (por ejemplo, a lo mejor te has visto evitando salir muy de noche debido al miedo que genera, o evitándo lugares que solías frecuentar debido al miedo que te da porque tuviste una crisis ahí).

  • Puede haber una sensación permanente de ansiedad que ha venido en incremento en el último periodo (“ando más tenso”; o “ando más nervioso”). En este caso igualmente puede ser relevante evaluar el camino recorrido hasta ese momento, de modo de comprender los pasos que nos llevaron a sentirnos de ésta manera, y así tomar decisiones nuevas y prevenir el llegar a sentirnos peor y que el malestar se agrave.


Sería importante consultar con un profesional, de modo de apoyarte en el proceso de comprender cómo has llegado a sentirte de esta manera y puedas salir adelante con la ayuda que necesitas.




[1] Descripciones encontradas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM en sus siglas en inglés) y Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE en su 10ma versión).

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